
NACIONALES (Tendencia por Redacción) La ciudad de Villarrica vive un momento histórico con el inicio del juicio oral contra Bitfarms, una de las mayores criptomineras instaladas en Paraguay. El proceso se centra en la acusación de polución sonora, ya que durante seis meses los vecinos del barrio Santa Lucía convivieron con el ruido ensordecedor de miles de máquinas funcionando las 24 horas del día. La denuncia fue impulsada por familias que vieron afectada su salud física y mental, con casos de estrés, insomnio y dificultades de concentración en niños y adultos. Este conflicto expone la tensión entre el avance tecnológico y el derecho ciudadano a vivir en un ambiente sano.
Los testimonios presentados en el juicio revelan cómo el zumbido constante penetraba las paredes de las casas, generando un ambiente insoportable. Personas dentro del espectro autista, ancianos y trabajadores fueron especialmente vulnerables a los efectos del ruido. La Fiscalía acusó a un representante de la empresa, aunque en un inicio la municipalidad había sobreseído el caso, lo que generó indignación y movilización social. La defensa de Bitfarms intentó dilatar el proceso con cambios de abogados y recursos legales, pero finalmente el juicio se instaló como un hito en la historia judicial paraguaya.
Este juicio no solo busca justicia para los vecinos de Villarrica, sino que también podría sentar un precedente continental. La criptominería, que requiere enormes cantidades de energía y genera impactos ambientales y sociales, se expande en América Latina sin regulaciones claras sobre su convivencia con comunidades urbanas. Lo que se decida en Paraguay será observado por otros países, donde la tensión entre grandes corporaciones tecnológicas y el derecho ciudadano al descanso y la salud se vuelve cada vez más evidente. La lucha de Villarrica es, en definitiva, la lucha de muchas comunidades que enfrentan a gigantes económicos en defensa de su dignidad.
