
SANTA ROSA DEL AGUARAY (Realidades por Enviado Especial) El vape, también conocido como cigarrillo electrónico, se ha instalado como una moda entre adolescentes paraguayos, especialmente en sectores con mayor poder adquisitivo. Lo que comenzó como una supuesta alternativa “menos dañina” al cigarrillo convencional, hoy se expande en las escuelas y espacios juveniles. Los dispositivos, con diseños atractivos y sabores dulces, se promocionan como modernos y sofisticados, lo que seduce a los menores y los lleva a incorporarlos como parte de su identidad. Sin embargo, detrás de esta apariencia inocente se esconde un hábito que puede comprometer seriamente su futuro.
Los riesgos del vape para la salud son múltiples y preocupantes. Aunque se lo publicita como menos nocivo, estudios advierten que contiene sustancias tóxicas que afectan directamente los pulmones, el sistema cardiovascular y el cerebro en desarrollo. La nicotina, presente en la mayoría de estos dispositivos, genera adicción y altera la concentración, el aprendizaje y el estado emocional. Incluso los vapeadores sin nicotina contienen químicos peligrosos como formaldehído y diacetilo, asociados a enfermedades respiratorias graves. La enfermedad EVALI, descrita en jóvenes hospitalizados por lesiones pulmonares, es un ejemplo de los daños que puede provocar este hábito.
La presencia del vape en las escuelas paraguayas es una señal alarmante de cómo esta moda se ha normalizado entre los menores. Padres y docentes enfrentan el desafío de combatir la idea de que vapear es “inofensivo”. La realidad es que se trata de un hábito que expone a los adolescentes a riesgos graves y que, al instalarse en espacios educativos, amenaza con convertirse en parte de la cultura juvenil. Frenar esta tendencia requiere información clara, campañas de concientización y políticas públicas que regulen su venta y publicidad, protegiendo a los menores de una práctica que, lejos de ser inocua, puede comprometer seriamente su salud y su futuro.
