CHORÉ (Realidad Fatídica, Enviado especial) La noche del 29 de marzo de 2026 quedará marcada para siempre en la memoria de la comunidad de Línea Caraguatay, distrito de Choré. La familia Lezcano perdió absolutamente todo tras el incendio de su vivienda y de la despensa de la abuela, provocado de manera intencional por un integrante de la misma familia.
El hecho estremeció a toda la localidad: las llamas consumieron la casa, los recuerdos, los bienes y el esfuerzo de toda una vida. Afortunadamente no hubo víctimas fatales, pero los daños materiales fueron totales. La tragedia se vuelve aún más dolorosa porque el responsable fue el propio nieto, Luis Ramón Noguera Lezcano, de tan solo 21 años, quien en aparente estado etílico exigió dinero a su abuelo, don Plutarco Lezcano Vera, de 73 años. Ante la negativa, el joven cumplió su amenaza: con un encendedor y un bidón de nafta prendió fuego a la vivienda.
Las llamas se propagaron rápidamente, arrasando con todo lo que había dentro. La despensa de la abuela, que lo había criado con tanto sacrificio, también quedó reducida a cenizas. El motivo: la negativa de darle dinero para su vicio.
La policía de la Comisaría Tercera de Choré intervino de inmediato y el caso quedó en manos de la Fiscalía, que dispuso la detención preventiva del joven. Sin embargo, más allá del procedimiento judicial, lo que queda es el dolor y la desesperación de una familia que hoy se encuentra en la calle, sin techo, sin pertenencias, sin nada.
Un llamado a la solidaridad
La familia Lezcano necesita ayuda urgente. Perdieron su hogar, sus muebles, sus alimentos, sus recuerdos. Hoy solo tienen la esperanza de que la comunidad y las personas de buen corazón puedan tenderles una mano para empezar de nuevo.
Este es un momento de unión y de humanidad: cualquier colaboración, ya sea con víveres, ropa, materiales de construcción o apoyo económico, será un alivio inmenso para ellos.
La tragedia nos recuerda lo frágil que puede ser la vida y lo importante que es estar juntos en los momentos más oscuros. La familia Lezcano merece recuperar la dignidad de un hogar y la tranquilidad de volver a estar bien otra vez.

