SANTA ROSA DEL AGUARAY (Salud y Ciencia por redacción) Los científicos han dado un paso enorme en la medicina: una sola inyección puede ayudar a sanar el corazón dañado tras un ataque cardíaco. El tratamiento, creado por investigadores de la Universidad Northwestern y UC San Diego, se administra por vía intravenosa y actúa bloqueando las proteínas que impiden la recuperación natural del tejido. De esta manera, el cuerpo logra reparar las células y prevenir la insuficiencia cardíaca.
La clave está en cómo funciona: después de un infarto, una proteína llamada KEAP1 destruye a Nrf2, que es la encargada de proteger las células. Los nuevos polímeros creados actúan como un escudo, atrapando a KEAP1 y liberando a Nrf2 para que cumpla su función. Así se reduce la inflamación, se evita la muerte celular y se favorece el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos.
Las pruebas en animales mostraron resultados sorprendentes: mejor función cardíaca, menos daño y más recuperación. Lo más impresionante es que la terapia sigue siendo efectiva incluso semanas después del ataque, lo que abre una ventana de tratamiento más amplia. Los investigadores creen que esta plataforma también podría servir para otras enfermedades graves, como la esclerosis múltiple, la degeneración macular y la enfermedad renal.

