CHORÉ (Curiosidades por Enviado Especial) Dormir tarde no es solo un hábito, puede convertirse en un problema serio para la salud mental. Un estudio reciente reveló que quienes retrasan la hora de acostarse tienen más probabilidades de sufrir ansiedad y depresión. Esto ocurre porque el cuerpo funciona con ritmos circadianos, que se desajustan cuando no se respetan los horarios naturales de descanso.
La alteración de estos ritmos afecta directamente al cerebro y al estado emocional. La falta de sueño regular provoca cansancio, irritabilidad y dificultad para concentrarse. Con el tiempo, estos efectos se acumulan y aumentan el riesgo de desarrollar trastornos emocionales más graves, como la depresión clínica o la ansiedad crónica.
Los especialistas recomiendan mantener una rutina nocturna estable, acostándose y levantándose a horarios similares cada día. Dormir temprano favorece la recuperación física y psicológica, mejora el rendimiento diario y protege la salud mental. Una buena higiene del sueño es tan importante como la alimentación o el ejercicio para lograr un bienestar integral.

