
SAN PEDRO (locales) En Paraguay, el fútbol del interior está siendo secuestrado por una cúpula que desprecia abiertamente la ley y la voluntad de renovación. El presidente de la Unión del Fútbol del Interior (UFI) está maniobrando para imponer la reelección por tercera vez consecutiva del dirigente Eladio Genes y del director Cristian Samudio, en una clara violación a la Ley del Deporte. Esta ley, que fue creada para evitar la perpetuación de poder y fomentar la transparencia institucional, está siendo pisoteada por quienes deberían ser sus principales defensores.
Lo más grave es que esta operación no parece ser un capricho aislado, sino una estrategia orquestada desde la cima del fútbol paraguayo. Se señala directamente al presidente de la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF), el Lic. Robert Harrison, como el verdadero impulsor de esta maniobra. Si esto se confirma, estaríamos ante una red de complicidad que busca blindar a dirigentes sin preparación ni legitimidad, como Genes, cuya gestión ha sido marcada por el autoritarismo y la falta de formación, y Samudio, que actúa como operador de este esquema.
La intención de perpetuar a estos personajes en el poder no solo es ilegal, sino profundamente antidemocrática. Es una burla al esfuerzo de cientos de clubes del interior que luchan por un fútbol más justo, más transparente y más profesional. En lugar de promover el desarrollo, se está consolidando un modelo clientelista donde los cargos se reparten entre amigos y se ignora por completo el mandato legal.
Esta situación exige una respuesta firme. No se puede permitir que el fútbol paraguayo se convierta en un feudo manejado por unos pocos. La Secretaría Nacional de Deportes, el Comité Olímpico Paraguayo y los propios clubes deben alzar la voz y frenar este atropello. La ley no es negociable, y quienes la violan deben enfrentar las consecuencias.
El fútbol del interior merece dirigentes capaces, honestos y comprometidos con el bien común. No puede seguir siendo rehén de ambiciones personales ni de pactos oscuros. Si el presidente de la APF realmente está detrás de esta operación, debe rendir cuentas ante la opinión pública y ante la justicia. Y si la UFI insiste en violar la ley, debe ser intervenida antes de que el daño sea irreversible.

¿Qué dice la ley?
La legislación deportiva paraguaya establece límites claros para la reelección de autoridades en federaciones deportivas, precisamente para evitar el enquistamiento de poder y fomentar la renovación institucional. La intención de perpetuar a Genes y Samudio en sus cargos no solo vulneraría este marco legal, sino que también atentaría contra los principios democráticos que deben regir el deporte nacional.
¿Quién está detrás?
Lo más alarmante es que esta maniobra, según fuentes cercanas al entorno deportivo, contaría con el respaldo del propio presidente de la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF), el Lic. Robert Harrison. Si esto se confirma, estaríamos ante una red de complicidad institucional que busca blindar intereses personales por encima del bien común del fútbol paraguayo.
¿Quiénes son los protagonistas?
- Eladio Genes, presidente de la UFI, ha sido señalado por diversos sectores como un dirigente sin formación adecuada para el cargo, lo que agrava aún más la situación.
- Cristian Samudio, director de la UFI, también estaría involucrado en esta estrategia de reelección.
- Robert Harrison, presidente de la APF, figura como supuesto impulsor de esta operación, lo que genera inquietud sobre el rol de la máxima autoridad del fútbol paraguayo en este posible atropello legal.
El fútbol no solo es pasión: también es estructura, legalidad y transparencia. Si permitimos que las normas se violen impunemente, abrimos la puerta a un sistema donde el poder se perpetúa sin control, y donde las bases del deporte se erosionan.
